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Entender las uñas

Compuestas por un 90% de queratina dura, nuestras uñas se renuevan permanentemente a partir de su matriz, que está situada bajo la piel. Lento por naturaleza, su crecimiento varía en función de las etapas de la vida, del estado de la matriz y de nuestro estado de salud en general.

Estructura de las uñas

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Tal como los cabellos y los pelos, las uñas forman parte de las faneras, término que denomina a todas las producciones de la piel, formadas sobre todo por queratina. Están compuestas de diferentes partes :
La uña propiamente dicha es una lámina semitransparente, de forma convexa, compuesta de varias capas de queratina dura y que protege la punta del dedo. Generalmente de color rosa pálido, la uña puede volverse blanquecina, amarillenta o azulada, según la temperatura exterior o a causa de determinados problemas de salud.

La lúnula es la mancha clara, en forma de arco de círculo, visible en la base de la uña, en particular en los pulgares.

La cutícula es un reborde de piel que cubre más o menos la base de la uña y la protege. A veces, puede esconder la lúnula.

El lecho ungueal es la capa epidérmica donde la uña se asienta y a la cual se adhiere.

El borde libre es la extremidad de la uña que rebasa el dedo y no se adhiere al lecho ungueal.

La raíz está insertada bajo la piel, en la base de la uña.

La matriz, situada bajo la raíz, es la parte viva de la uña: es ahí donde se producen las nuevas células (queratinocitos). Cuando la matriz está dañada, la uña crece irregularmente (decoloración, estrías, deformaciones), de forma temporal o definitiva, según la extensión del trauma.

Crecimiento de las uñas

El crecimiento de la uña tiene lugar a partir de la matriz: por eso la uña se renueva gradualmente desde la base hasta su borde libre. En el nivel de la capa basal de la epidermis de la matriz se producen nuevos queratinocitos, que suben poco a poco a la superficie aplanándose y endureciéndose, y empujan gradualmente las células más antiguas hacia el borde libre de la uña. Al contrario que la piel, la uña no elimina espontáneamente sus células muertas: estas solo desaparecen cuando cortamos o limamos nuestras uñas.

Por lo tanto, el crecimiento de la uña es continuo, tal como el cabello y otros tipos de pelo, pero más lento: nuestras uñas crecen aproximadamente 3 mm por mes. Son necesarios de 3 a 6 meses para renovar completamente una uña de la mano y de 12 a 18 meses una uña del pie.

Este ritmo medio es el de una persona adulta de buena salud. En los niños, el proceso es ligeramente más rápido, pero las uñas son más blandas y frágiles. En las personas mayores, sin embargo, el crecimiento se hace más lento y las uñas se vuelven mates, secas y quebradizas.