Print Friendly, PDF & Email

El color del cabello

Infinitamente variable entre las personas, el color del cabello se debe, sin embargo, a dos únicos tipos de melanina, que es un pigmento producido en el centro de la raíz capilar. Según pasan los años, la producción de este pigmento disminuye naturalmente, provocando el encanecimiento de los cabellos.

Melanina, un pigmento natural

Ya sean castaños, rubios o pelirrojos, nuestros cabellos reciben su color a través de un pigmento natural, la melanina, que también da color a la piel. Este pigmento proteínico es resultado de la transformación de un aminoácido, la tirosina, por la acción de la enzima tirosinasa. Este pigmento es sintetizado pos grandes células en forma de estrella situadas en la raíz del cabello, los melanocitos. Los pequeños gránulos de melanina se transmiten después a los queratinocitos que forman el tallo del cabello; por eso, este adquiere su color en cuanto aparece y lo mantiene hasta su caída natural, de 3 a 5 años después. Sin embargo, la melanina supone apenas alrededor del 1% del peso total de los cabellos, incluso en las melenas más oscuras.

El color del cabello está inscrito en el código genético de cada uno de nosotros, pero algunos factores externos (sol, sal…) pueden contribuir a hacerlo más claro al oxidar la melanina.

Dos tipos de melanina para una paleta de colores infinita

Los cabellos humanos presentan una inmensa diversidad de colores, desde el rubio casi blanco hasta el negro más oscuro, aunque hay solo dos tipos diferentes de melanina: el primero (eumelanina, del castaño al pelirrojo) es el responsable de los cabellos castaños a negros, mientras que el segundo (feomelanina, del pelirrojo al amarillo) da color a los cabellos rubios a pelirrojos. La proporción de estos dos tipos de melanina y la cantidad global de pigmentos presentes determina el color del cabello.

Cuando los cabellos blanquean

Durante los ciclos de renovación capilar, los melanocitos de los cabellos se agotan y se vuelven más escasos, al contrario de los de la piel, que están protegidos por una enzima. Así pues, los melanocitos producen gránulos de melanina más pequeños y en menor cantidad. Investigaciones recientes han demostrado que la aparición de las canas, o cabellos blancos, está igualmente relacionada con una falta de comunicación entre los melanocitos y los queratinocitos, motivo por el que los primeros no consiguen transmitir sus gránulos de melanina a los segundos.

De esta forma asistimos al encanecimiento progresivo del cabello, o canicie. El factor hereditario juega un papel importante en este fenómeno: generalmente interviene a partir de los 40 años, pero hay personas en las que se manifiesta antes. El estrés, el tabaco, la exposición excesiva al sol, las carencias alimentarias y ciertas enfermedades también pueden acelerar el encanecimiento del cabello.

El cabello gris, a su vez, es un simple efecto óptico resultado de la mezcla de los cabellos blancos y los que aún tienen color.