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Ciclo de vida del cabello

Compuesta de 120.000 a 150.000 cabellos, nuestra cabellera se renueva espontáneamente a lo largo de la vida. Cada cabello, independientemente de los otros, muere, se cae y renace según un ciclo inmutable de aproximadamente 3 años en los hombres y de 4 a 7 años en las mujeres.

Durante nuestra vida, los cabellos nacen, se caen y vuelven a nacer. Pero con el paso de los años, los folículos pilosos se alteran por el efecto de diversos factores: la edad, las alteraciones hormonales, el estrés oxidativo, la alimentación, la contaminación… En ese momento, los folículos producen cabellos cada vez más finos, hasta que paran completamente su actividad, provocando la disminución del volumen de la cabellera.

Las tres fases de la vida del cabello

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El crecimiento del cabello no es continuo y tiene lugar en tres fases sucesivas :

La fase anágena, que dura de 3 a 7 años, dependiendo del sexo y de cada persona, y durante la cual el cabello crece regularmente cerca de 0,3 mm por día (1 cm por mes). En esta fase la raíz del cabello está profundamente insertada en la dermis, y está dilatada, llenando completamente el folículo piloso. En el nivel de la matriz se producen nuevos queratinocitos que empujan a los más antiguos hacia el exerior, alargando así el cabello.

La fase catágena, dura de 3 a 4 semanas, y durante ésta los queratinocitos del bulbo piloso degeneran y el cabello deja de crecer. El bulbo pierde volumen y sube lentamente hasta la superficie del cuero cabelludo, rompiendo la comunicación con la papila dérmica, lo que provoca su muerte.

La fase telógena, que dura de 3 a 4 meses y durante durante ésta el cabello cae naturalmente por el efecto del roce, del cepillado, y de la presión de una nueva raíz en formación en el cuero cabelludo. Después tiene lugar un periodo de latencia, durante el cual no pasa nada antes del comienzo de un nuevo ciclo.

Un crecimiento no sincronizado

A pesar de estas diferentes fases que atraviesan todos nuestros cabellos, la cabellera mantiene una densidad visible constante (excepto en los casos patológicos). Esto es debido a que el ciclo de cada cabello es independiente del de los otros: los cabellos no se caen todos al mismo tiempo.

En un determinado momento, aproximadamente el 90% de nuestros cabellos se encuentran en la fase anágena: por eso, la escasa centena de cabellos que perdemos por día pasan desapercibidos.

En ciertas circunstancias patológicas, la proporción de cabellos que están en la fase telógena puede aumentar hasta un 30%, observándose entonces cómo la cabellera pierde rápidamente densidad.

Un ciclo variable

El ciclo capilar varía de persona a persona porque está influenciado por muchos factores :
La edad: durante la infancia, el porcentaje de cabellos que están en la fase anágena alcanza su punto máximo; después desciende lentamente a partir de la pubertad.
El origen étnico: los asiáticos, los negros y los caucásicos no tienen el mismo ciclo capilar. La fase anágena, por ejemplo, es más larga en las personas de origen asiático.
El sexo: la fase anágena dura más tiempo en las mujeres que en los hombres: eso explica por qué la cabellera de las mujeres es más larga.
Las hormonas masculinas (andrógenos): tienen una gran influencia en el ciclo del cabello, pudiendo acelerarlo excesivamente. El folículo piloso llega más rápidamente al término de su capacidad de producción y el cabello muere definitivamente.
La estación del año: los cabellos en la fase telógena son más numerosos en la primavera y en el otoño. Por eso es normal ver que se cae más el cabello durante dichos periodos.
La alimentación: ciertas carencias pueden reducir, o incluso parar, la fase de crecimiento de los cabellos. Las proteínas, las vitaminas, los minerales y los ácidos grasos esenciales son indispensables para la buena salud del cabello.